martes, 8 de febrero de 2011

-LOS ANIMALES EN EL ZOOLOGICO ¿CRUEL SECUESTRO O FELIZ CAUTIVERIO?

"A través del hueco que las ramas de los arbustos han dejado abierto detrás de la valla metálica, queda al descubierto para el paseante observador una parte de los jardines, a pocos metros una jaula, vieja y evidentemente descuidada, alberga una figura gris, casi inmóvil y solitaria, es un lobo. Tumbado sobre el frío suelo de la celda, ya no parece ni siquiera esperar, tan sólo fija su mirada absorta en el espacio, una mirada de doloroso abandono, la de quien parece haber dejado de desear la vida.
Esta imagen, absolutamente verídica, no es más que la cola visible del enorme, aunque bien ocultado, trauma que los zoos suponen para los animales. Es el último capítulo de una historia que a menudo acaba en tragedia antes de llegar al acto final. Porque esta historia no comienza aquí, sino muy lejos de la ignorancia y el cruel egoísmo que permiten que la situación se mantenga."



      Todos hemos visitado un zoo al menos una vez en la vida. Un espacio que nos promete cercanía y conocimiento sobre animales sólo vistos en documentales en remotos lugares del planeta. Por un módico precio se nos permite observar y según dicen aprender sobre estos animales. Pero nada más lejos de la realidad, si cada visitante de un zoo al observar a cada animal pudiera ver también la historia de éste, con toda seguridad dejaría de mirar ese espacio zoológico en el que se encuentra como lugar de diversión y conocimiento y vería en él una cruel prisión 
para huéspedes sin ningún tipo de derechos.



La captura y el traslado
      Hay que tener muy en cuenta que la mayoría de animales que se encuentran en un zoo no han nacido en cautiverio. El primer motivo es porque la mayoría de especies no son capaces de reproducirse apartados de su hábitat natural y en condiciones de encierro. Para conseguir la reproducción de animales en cautiverio la mayoría de cuidadores y veterinarios deben optar por técnicas de fertilidad y concepción artificial y aún así es muy difícil conseguir la reproducción. Por ese hecho los zoos deben ir renovando sus animales con nuevas adquisiciones, por supuesto, animales salvajes sacados de su hábitat natural. 
           Por lo tanto, ese animal apacible al que observamos dentro de su jaula tiempo atrás fue libre, estuvo en su hábitat natural con su vínculo social correspondiente con otros individuos de su especie. Muchos mamíferos terrestres, así como la totalidad de especies de la familia de los delfines en su mayoría, viven toda la vida con sus madres y tienen vínculos familiares y sociales muy similares a los nuestros. Por lo tanto cada captura no afecta solo al propio animal sino al resto de su grupo, y teniendo en cuenta de que la mayoría de capturas son de animales jóvenes, crías prácticamente en su totalidad, se perjudica al propio animal capturado que se ve separado de su madre y a ésta que se ve separada de su cría. Para animales con esos vínculos familiares y sociales las capturas no solo pueden llevar a la muerte al propio animal, tanto en la captura como en el traslado, sino también al resto de miembros de su grupo familiar o social por estrés, depresión y desorientación que los pueden llevar desde a la perdida de las ganas de cazar o conseguir
alimento o a perder sus rutas habituales y acabar varados en las playas en el caso de los cetáceos.




Estas consecuencias podrían llamarse indirectas, pero el caso es que las verdaderas consecuencias directas de las capturas son todavía más espeluznantes.
        A los animales se los atrapa de varios modos, dependiendo de las especies. En el caso de los mamíferos terrestres hay varios métodos como por ejemplo la sedación a través del disparo de un tranquilizante. Este caso acarrea en el animal un malestar muy grande que, sumado al estrés, puede tener efectos muy negativos así como deshidratación, nauseas, vómitos, desorientación, cefaleas, reacciones alérgicas e incluso la muerte si no es administrado en la dosis adecuada. Otros métodos para la captura de animales terrestres son las trampas, lazos y jaulas con señuelo. Las trampas y lazos suelen causar heridas y fracturas en los animales que caen en ellas y en muchos casos, no sólo cae el animal que se espera capturar sino todo tipo de otras especies que habiten en la misma zona (hay que decir que en muchos países estos métodos de captura están prohibidos). En el caso de los cetáceos como los delfines y las orcas se utilizan redes especiales que en numerosos casos les causan heridas y el nivel de estrés que les produce el ser arrancados literalmente del mar puede llegar a producirles la muerte por asfixia o paro cardiaco. En casos de capturas a delfines se ha dado el hecho de abortos repentinos en hembras embarazadas llegando incluso a la muerte de las mismas. Si un animal sobrevive a la captura, el largo traslado hasta el zoo al que se vaya a entregar no es menos peligroso para su salud. Cambios repentinos de temperatura, hambre, sed, golpes y movimientos bruscos en un espacio mínimo en el que ni siquiera pueden moverse es a lo que se enfrentan estos animales después del trago de verse separados bruscamente de su hábitat. Es en este traslado en el que se cuentan más muertes de animales, el porcentaje es superior incluso al de las muertes en la captura.





La vida en el zoo
       Si un animal sobrevive a la captura y al traslado en la mayoría de casos lo que le espera no es mucho mejor.
Los animales deben adaptarse a su nuevo espacio vital, antes prácticamente ilimitado y en el zoo reducido a unos cuantos metros cercados. En el caso de los felinos, por ejemplo, que tienen un gran sentido del territorio, es decir marcan su espacio vital y no permiten que este sea invadido, como es lógico esta característica de la especie en un zoo deja de existir puesto que se ven obligados a convivir con mas animales de su especie sin ningún vínculo familiar existente en un espacio reducido, algo que en la naturaleza es prácticamente imposible de ver, debido al comportamiento territorial característico de estos animales. Por otra parte su relación con los propios miembros de su especie se ve totalmente distorsionada al verse obligados a convivir con animales a los cuales no les une ningún tipo de relación familiar o social. 
         Los animales deben olvidar sus instintos más básicos, así como el de conseguir alimento y cazar, puesto que en el caso de los carnívoros se les alimenta con carne muerta. En el caso de los herbívoros, acostumbrados en su mayoría a recorrer cientos de quilómetros en busca de pastos verdes, su búsqueda de alimento en el zoo se limita a recorrer unos pocos metros y hundir la cabeza en el compuesto alimenticio.
Otro cambio en el comportamiento y costumbres de los animales es sin lugar a duda acostumbrarse al hombre. La mayoría de animales capturados viven ajenos a nosotros sin haber visto jamás aun ser humano y desde el momento en que son capturados su supervivencia deja de depender de ellos mismos y pasa a depender directamente del hombre al que deben acostumbrarse a marchas forzadas y aceptar su sumisión a éste.
       Los animales deben adaptarse también a un nuevo clima en muchos casos totalmente distinto al de su hábitat original. Temperaturas mucho más calurosas o frías a las cuales sus cuerpos no están acostumbrados ni evolucionados. Incluso muchos de estos animales se encuentran con grandes contradicciones fisiológicas, los elefantes africanos por ejemplo, se distinguen de sus hermanos asiáticos entre otras cosas por sus grandes orejas, éstas les sirven como gran abanico y a su vez como medio para expulsar el calor del cuerpo ya que la sangre de las orejas es refrigerada al sacudirlas y posteriormente al circular refrigera todo el cuerpo. Pues bien estos grandes elefantes en peligro de extinción se encuentran en zoos de medio mundo en climas mucho más fríos que su África originaria. Esto quiere decir que los cambios climáticos tan bruscos en los animales les anulan sistemas fisiológicos los cuales llevan años de evolución a la naturaleza con las lógicas consecuencias desastrosas para el bienestar del animal.

    Una de las consecuencias más graves desde el punto de vista de la perpetuación de una especie son los cambios en el apareamiento de los animales en cautividad. El apareamiento de los animales salvajes en su mayoría es estacional, en cambio en los animales que llevan tiempo en cautividad las estaciones marcadas para el celo suelen dejar de serlo, en teoría la reproducción se podría llevar a cabo durante todo el año pero en la práctica no es así tanto debido al estrés como a la difícil elección de una pareja los celos acaban siendo muy poco notorios y la fertilidad en las hembras y machos baja, esto sin tener en cuenta la endogamia (reproducción entre parientes) que genera malformaciones en los fetos, abortos y deficiencias en los animales que consiguen nacer, conseguir la reproducción de la mayoría de animales en cautividad de forma natural es prácticamente imposible.







       Todas estas reacciones de los animales con respecto a la reproducción se deben a las condiciones de vida a las que se ven sometidos y como consecuencia a todas las alteraciones que ya hemos comentado antes. Por lo tanto se debería evitar la reproducción en cautiverio para que no se crearan estas anomalías en la especie fruto de la vida en un hábitat deficiente, que crea alteraciones de conducta muy graves y suprime los instintos más básicos de la especie. Desde luego esto es una hipótesis pero no menos válida que otras teorías lanzadas sobre este aspecto.










Circos de cloro 
        Hemos querido dedicar un apartado especial a la situación de los cetáceos en los zoos.
Los delfines y las orcas suelen ser las mayores atracciones de todos los espacios zoológicos, parques acuáticos o incluso parques de atracciones, ya no solo por la belleza de estos animales sino por los espectáculos de circo que realizan para entretener a la gente. Orcas con grandes gafas de sol, delfines jugando a la pelota, saltos por encima de cuerdas y una infinidad de trucos circenses son los que se pueden ver en cualquiera de estos acuarios.
Las primeras consecuencias de los tanques en los que se ven encerrados es la falta de espacio. Los cetáceos de la familia de los delfines suelen nadar una media de entre 100 y 180 Km. al día, en un tanque de pocos metros cuadrados no pueden apenas moverse.
Una característica de las orcas macho que demuestra lo perjudicial que es esta falta de espacio es la desviación total o parcial de la aleta dorsal ( Keiko, la orca de liberad a Willy es una clara muestra), la aleta dorsal en machos en libertad puede llegar a medir hasta dos metros de alto y la utilizan como eje de equilibrio. Las orcas son animales muy veloces al igual que los delfines y utilizan esta aleta para mantener el equilibrio cuando nadan a gran velocidad, por ejemplo cuando persiguen una presa. En cautividad no pueden alcanzar ningún tipo de velocidad en el nado ya que ni tienen espacio ni cazan, su aleta se deforma y en muchos casos acaba totalmente caída, esto los convierte en animales más lentos y con menos equilibrio, por lo tanto con un gran problema de adaptación en el caso de que volvieran al mar.
Otro punto es la calidad del agua. Para purificar las piscinas se usan compuestos químicos que les pueden causar irritación tanto en la piel como en los ojos aparte de la complicada adaptación de sus cuerpos a un agua que no es igual ni en compuesto ni en temperatura a la de su mar u océano originario. Esto sin tener en cuenta los residuos de oxido que en muchos casos desprenden las paredes de los tanques y pueden llegar a serles muy prejudiciales.
Una de las adaptaciones más bruscas que deben sufrir los cetáceos en los tanques, es la alteración de su sistema de comunicación y orientación. Tanto las orcas como los delfines utilizan un sistema de ondas conocido como sonar, emiten una serie de sonidos y escuchan el eco de éstos, se puede decir que el sonar es como tener otro par de ojos ya que cuando las aguas están turbias o a cierta profundidad la vista no les es de gran ayuda. El sonar les permite localizar a otros delfines u orcas y a presas para alimentarse aparte de para orientarse en el mar u océano. En un tanque sus ondas emitidas rebotan bruscamente contra las paredes y el eco les resulta ensordecedor, con el tiempo utilizan cada vez menos este sistema puesto que en un espacio reducido no lo necesitan ni para orientarse ni para cazar, aparte de la molestia que les crea el rebote de las ondas como hemos comentado. 
Las alteraciones de conducta son algo muy preocupante. En sus espectáculos los delfines y orcas se ven obligados a hacer varios números de
entretenimiento totalmente ajenos a su conducta habitual en libertad. Uno de los comentarios clásicos de los entrenadores es que todos los comportamientos vistos en estos "shows" son los propios de estos animales en libertad, Falso. Los delfines y orcas en libertad si saltan, si es cierto que juegan entre ellos, pero todos estos saltos y juegos son muestra de su estado de ánimo, de los juegos de apareamiento o de la caza, son parte de su conducta social y los llevan a cabo cuando les apetece, no a cambio de alimento y aplausos. Que a los humanos nos resulte gracioso ver a un delfín saltar no quiere decir que debamos capturarles y enseñarles a dar saltos mortales hacia atrás, a jugar al baloncesto o a llevar gafas de sol enormes para nuestro disfrute ya que esta conducta acaba convirtiéndose en algo antinatural y borrando la verdadera esencia de las especies.

Falsos tópicos
         Si la gente aun sigue yendo a los zoos a ver animales, es porque claramente hay una campaña de apoyo a lo que representan los animales en cautividad.
Estos son algunos de los tópicos que podemos escuchar referente a los animales en zoos:
Los zoos son una buena forma de controlar el número de miembros de una especie en extinción y de fomentar su reproducción- Totalmente falso. Aparte de que conseguir la reproducción de animales en cautiverio es muy complicado como ya hemos dicho antes, si hay especies en peligro de extinción es precisamente gracias a la intromisión del hombre en sus habitats y la destrucción de éstos aparte de la caza indiscriminada. La única forma de fomentar la reproducción de estos animales y evitar su extinción es dejar de destruir sus hogares y dejando de cazarlos por sus pieles, colmillos o aletas. Se puede llevar un seguimiento de las especies totalmente exhaustivo estando estas en libertad gracias a los medios de localización existentes en la actualidad. Ayudar a un animal es dejarlo tranquilo, no destruir su hábitat y protegerlo de los cazadores.
Los animales están mejor en los zoos que en libertad, tienen menos riesgo de contraer enfermedades o de morir, tienen una vida más tranquila y viven más gracias al hombre- Falso. Está demostrado que los animales en zoos tienen una vida mucho más corta que los animales que viven en libertad. Las anomalías que desarrollan tanto física como psíquicamente les acaban pasando factura, son infelices puesto que su felicidad es estar en libertad en su hábitat. El hombre no los ayuda, los encierra y los cambia, hace que los animales pierdan su identidad salvaje. 
Muchos zoos actúan como centros de rehabilitación para los animales, los curan si están enfermos y luego los liberan- Falso. Un zoo es un recinto con fines lucrativos al que se le paga un dinero para dejarnos ver a los animales, es un negocio. Los animales que entran en un zoo están condenados a morir en él o en otro así sea porque se le traslade por falta de espacio, fines comerciales o de cierre del recinto. Un centro de rehabilitación de animales salvajes, primero, no esta abierto al público a no ser que sea con fines estrictamente educativos y de información. La mayoría de animales que llegan a estos centros son heridos o enfermos casi siempre gracias a la mano del hombre, atropellados, caídos en redes de pesca, enfermos por productos químicos o atrapados en trampas de caza. Estos centros los rehabilitan y cuando están listos para volver a su hábitat los devuelven. Estos centros se consideran conservacionistas y en contra de la captura y encierro de animales, trabajan para que la mano del hombre influya lo menos posible en ellos.
Los delfines se lo pasan muy bien haciendo trucos para la gente, solo hay que mirarlos, siempre están felices- Totalmente falso. Que la estructura craneal característica de los delfines les haga parecer siempre "sonrientes" no es más que una comparación estética absurda de lo que nosotros entendemos como una mueca de alegría o felicidad. Un delfín enfadado, deprimido o muerto sigue teniendo esa expresión en sus mandíbulas.
Los zoos educan a la gente y les enseñan a respetar a los animales, son una buena forma de conocer la vida de estos seres- Falso y absurdo. La verdadera vida de estos animales se aprende observándolos en libertad, ya sea gracias a videos, revistas, libros o en directo sin causarles molestias. NO encerrándolos ya que suprimen sus verdaderos comportamientos como forma de adaptación al encierro. O alguien ha visto a una leona cazando una presa en un zoo?? O a un grupo de delfines acorralando un banco de peces?? El verdadero respeto reside en dejar que los animales desarrollen sus conductas en libertad, en no robarles su idiosincrasia y en no convertirlos en payasos de circo. El verdadero respeto es dejar que la naturaleza siga su curso, si respetamos a los animales y su habitats, la respetamos a ella.

Soluciones, ¿que se puede hacer?
      Como nacionalsocialistas y férreos defensores de la naturaleza y de sus leyes es importante que defendamos la conservación no sólo de los espacios naturales sino de sus habitantes, como son los animales. Que despreciemos el materialismo y el ánimo de lucro que mueven el comercio de estos seres vivos así como los abusos que estos sufren.
Hoy en día el conseguir el cierre de los zoos es prácticamente imposible, aun así varias organizaciones han conseguido como por ejemplo en Inglaterra que no haya ningún delfín ni orca en cautividad gracias a la presión ejercida sobre los propietarios de estos zoos y sobre el gobierno.
Las mejores formas de presión son no ir a estos espacios zoológicos, mostrar nuestro desprecio hacia ellos y concienciar a la gente de la verdadera situación de estos animales.
Respetar la naturaleza es respetarnos a nosotros mismos, no dejar que la codicia y afán destructivo del hombre siga su curso es nuestro deber y sin duda mostrarnos contrarios a cualquier tipo de destrucción de nuestros valores éticos y morales es el primer paso para restablecer de nuevo las verdaderas leyes naturales.
La compasión por los animales está íntimamente conectada con la bondad de carácter, y se puede afirmar con seguridad que aquel que es cruel con los animales no puede ser un buen hombre. - Arthur Schopenhauer

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